Viajar en AC con hijos

Ideas para viajar con tus hijos

Castillos cátaros en Francia

En este post os voy a hablar de un viaje por los castillos cátaros de la parte sureste de Francia. Como nosotros partimos de Madrid, decidimos pasar la frontera por Irún, para aprovechar el viaje y pasar por Lourdes, a visitar la gruta de Bétharram. Ya la conocemos, pero es una buena experiencia para los niños, ya que la gruta en sí es muy enorme, tiene un río en su interior, y se coge un barco y un tren en su visita.

Pero volvamos a la ruta cátara. Los límites del País Cátaro coinciden con la zona en la que el catarismo se extendió, es decir, un área con un foco central en Albigeois y Lauragais, pero ramificado hacia Minervois y las Corberas, Razès y Quercorb, la montaña de Ariège y Plantaurel, el Tolosano y Agenais, y aunque parezca increíble, llegando hasta el Périgord, Quercy y Rouergue.

El catarismo está considerado como una heregía por la Iglesia Católica, y fue combatido como tal, con los cruzados. La religió cátara era un dualismo cristiano. Los cátaros tienen como única plegaria El Padre Nuestro, rechazan la eucaristía y la Cruz, no aceptan la idea de un juicio final ni la de un infierno eterno, admiten la reencarnación, y los pecados reales son los que afectan al alma. El buen cristiano, según el catarismo, no consume alimentos de origen animal, salvo el pescado, ayuna y renuncia a relaciones sexuales. Óbviamente, esto no es seguido por todos los cátaros, porque si fuera así, se hubieran extinguido. Pero si es seguido por los guías de la religión.

En este marco, en una ruta por estas carreteras os encontraréis con pueblos y ciudades que antaño fueron cátaras, paisajes magníficos, fortalezas esculpidas en los picos de las montañas, y abadías que evocan estos tiempos de cruzada.

Salimos de Madrid

Como viene siendo habitual en nuestras últimas salidas con la autocaravana, salimos algo tarde de Madrid, y no podemos llegar a Francia en el primer día. Nos quedamos en el pueblo de Lerma. Hay una zona donde permiten la pernocta y parece tranquila. Sus coordenadas del GPS son N 42º1’32.87″ y W -3º45’43.23″ y está en la Calle Estación, 8.

Es un párking al lado de un río. Enfrente tenemos unos pisos, y detrás nuestro el parque, que tiene unos juegos para niños. Al otro lado del río también hay alguna autocaravana. Los espacios se comparten con los coches de los que viven por allí, y con algún que otro camión de servicios.

Por la mañana llegó el camión de la basura haciendo un ruido inmenso. Ya era hora de levantarse y de seguir camino. Os tengo que decir que fue una noche complicada. Llovió como si no hubiera mañana, y el ruido de la lluvia no nos dejó dormir bien.

En este parque también tenéis una fuente.

 

Llegando a Lourdes

Seguimos camino a Francia y paramos a comer en la última gasolinera de antes de cruzar la frontera. Ya la conocemos. Por la tarde, llegamos a Lourdes. Está lloviendo, y decidimos buscar una zona para dormir. Echamos un vistazo al párking del lago de Lourdes, pero está algo desierto, y tiene pendiente. No nos convence. Ahora bien, es un descubrimiento de sitio. Después de varias visitas a Lourdes, nunca habíamos pasado por aquí.

En verano tiene que ser un buen sitio para pasar el día.

Al final, tiramos de área de pago. Su dirección GPS es N 43º5’17,87″ y W0º3’9,6″.

Este área es grande, está cerca del pueblo, y los servicios de agua y vaciado son extras. El área tiene una zona para autobuses y después una zona para las autocaravanas. Está al borde del río, y se puede ir andando a la zona de culto de Lourdes. Serán unos 800 metros, más o menos. Lo que pasa es que con la que está cayendo, nos quedamos dentro. Cuando para un poco salgo para hacer unas fotos del sitio.

El río está justo detrás de la valla. Lo podéis ver en una de las miniaturas. Si os digo la verdad, llovía tanto que me levanté un par de veces por la noche para ver el asfalto, por miedo a que el río se desbordase y tuviéramos problemas. La velocidad de este río, el Gave de Pau, es tremenda. Siempre me sorprende la velocidad de sus aguas.

 

La gruta de Bétharram

Se ha pasado la noche lloviendo. Otra noche más. De hecho llovió tanto que tuvimos una gotera en la autocaravana. Creo que entró agua por el agujero del cable de la placa solar. La placa se la pusimos en el concesionario, al comprarla, y por tanto, no vino de fábrica. Mi consejo es que si os compráis una autocaravana no pidáis ningún extra al concesionario, hacedlo a la fábrica. No es lo mismo que lo pongan en la cadena de montaje a que lo hagan a posteriori en el concesionario. De hecho, todos lo problemas que hemos tenido con la AC han sido por cosas que nos han montado a posteriori. Pero eso da para otro post.

La verdad es que nos salvó un pegamento de silicona que había comprado el verano pasado, uno de Ceys. Pegué el cable por dentro, sellando toda la gotera, y luego me subí en la escalera de la capuchina para poder alcanzar el techo de la AC, y vaciar medio bote por lo que podía ser la gotera. Realmente no se veía nada, pero basta un pequeño poro para que el agua se cuele. Como la escalera no llegaba al techo, aparqué al lado de una acera alta, de medio metro más o menos, y así le daba un extra a la escalera. Además, puse un trapo al borde de la escalera para que no se rayase la pintura de la AC. Aunque no lo parezca, estaba lloviendo bastante, así que terminé empapado. A la vuelta en Madrid, me dedicaré a sellar todas las juntas que vea en el techo, por si acaso.

La cueva es una pasada. Tenéis un largo techo andando. Y luego bajaréis un montón de escaleras, y os adentraréis en la montaña. Mirando hacia arriba veréis la falla que divide la montaña. Cogeréis un barco, y posteriormente un tren.

Eso sí, si podéis hacer la visita cuando no esté diluviando, mejor. Porque el agua se filtra a través de la montaña, y toda la cueva tiene goteras. ¡ Algunas personas iban con un paraguas !

Con nosotros había algún español más, y el guía daba primero las explicaciones en francés, luego en español y posteriormente en inglés, ya que había una pareja inglesa. Las explicaciones no francesas son menos copiosas, dan menos datos.

A lo largo del recorrido, hay algunas explicaciones que tienen grabadas y se escuchan por los altavoces. Las ponen también en español.

Como en todas las cuevas de este estilo, las estalagmitas y las estalactitas forman figuras a las que el cerebro tiende a buscar parecidos. En la foto de abajo, podemos ver un elefante.

Como esta, hay varias en toda la gruta. El guía va hablando sobre ellas y las va señalando. En la foto de arriba podemos ver cómo han puesto una miniatura del elefante para que se vea bien clara la forma. Incluso el foco de luz ayuda, por la sombra que proyecta.

En la foto superior, en el centro, lo que en verano suele ser un goteo, en mayo, cuando fuimos en esta ocasión, se ve como un chorreo constante de agua. La foto de la derecha muestra el río subterráneo, y la de la izquierda una columna, que es una estalactita que se ha juntado con una estalagmita.

Por cierto, para quién no lo sepa, las estalactitas cuelgan del techo, y las estalagmitas se apoyan en el suelo.

En las tres imágenes de la foto superior podemos ver a la izquierda una columna, en el centro cómo cae el agua que viene del techo de la cueva, filtrándose por el terreno, hasta el río subterráneo, y en la derecha, pequeños lagos que se forman al ir cayendo gotas de agua. Las barreras de estos lagos están formadas al ir evaporándose el agua y quedar los residuos sólidos. Las formas que se forman son caprichosas.

En la foto superior podemos ver el tren por el que se sale de la gruta. Hay turistas que no paran de preguntar por el tren en todo el recorrido de una hora y media, cuando este recorrido es tan sólo de unos minutos, aunque es realmente impresionante ir sentados en ese pequeño tren a toda velocidad entre las paredes de la gruta.

De este modo finaliza nuestra excursión a la gruta de Bétharram, en Lourdes.

Volvemos a la autocaravana, y después de comer, decidimos dar un paseo por la zona de culto montados en ella, cosa que nunca hemos hecho todavía. Buscamos un aparcamiento, pero como no había salimos hacia nuevo destino: la ruta cátara.

Decidimos ir por secundarias para ahorrarnos los peajes, ya que tampoco es que fuéramos a adelantar gran cosa. La limitación de velocidad de nuestro vehículo es de 90 km/h, la misma por autopista que por secundarias. Se nota cuando te cruzas en la carretera con una AC alquilada, porque van más deprisa de lo permitido. El problema no es que el vehículo no pueda. El problema es que si eres un poco consciente de cómo van unidas las cosas dentro de la vivienda, las fuerzas centrífugas que se crean en las curvas, o los rozamientos con el aire a alta velocidad, machacan poco a poco la AC. Y no se llega tanto tiempo antes como para que merezca la pena ir más deprisa. Amén del incremento de combustible que se produce. En nuestro caso, además, al ser una AC capuchina, parece que llevamos un freno puesto todo el tiempo.

Bueno, el caso es que salimos con dirección a Foix.

 

El castillo de Febus o de Mauvezin

De camino a Foix encontramos el Chateau de Febus o Chateau de Mauvezin. Lo vimos por fuera ya que estaba cerrado. Parecía un castillo restaurado donde se hacían animaciones. Los franceses son muy buenos logrando que pequeñas poblaciones tengan atractivo turístico con cosas así. Bueno, el caso es que cierran a las 19:00 y llegamos a las 19:15.

Os dejo su página web.

En esta última foto se puede ver el valle desde la entrada al castillo, que está subiendo una primera planta.

Seguimos camino, pero se va haciendo tarde y estamos a unos 100 km de Foix. Decidimos buscar sitio para dormir. Se ha quedado una tarde soleada y muy agradable. Encontramos un párking en un pueblo enfrente de un concesionario de Renault, donde permiten la pernocta. Sus coordenadas son N42.98909º y E1.13914º.

Hay unos cubos de basura cerca, y también una zona para desaguar las aguas grises (miniatura de la foto superior).

 

El castillo de Foix

La mañana siguiente amanece soleado. Después de los días anteriores de lluvia, se agradece un día así. Llegamos a Foix y vamos a visitar el castillo. En Foix hay un área para dejar la AC, pero está algo lejos, sobre todo para los niños, del castillo. Así que paramos en un párking enfrente del supermercado “Casino”, y vamos a hacer la visita. Intentamos pagar dos tickets ya que la AC ocupa dos plazas, pero la máquina va por matrícula, así que nos arriesgamos a poner solamente uno.

El castillo de Foix está en el pueblo. La llegada es callejeando un poco. Lo primero que te encuentras en el castillo es a una chica que te enseña a tirar al arco o con la ballesta. Como sólo había dos personas delante, esperamos y yo tiro con el arco, y mi mujer con la ballesta. La chica habla español y te da las instrucciones precisas para disparar correctamente. Como veis, yo turista tapado hasta las cejas, y ella, con una sudadera. 🙂

El castillo de Foix domina el pueblo desde su pico rocoso. Está compuesto de 3 torres coronadas con matacanes. El castillo primitivo constaba de dos torres cuadradas y de murallas con almenas, y se construyó a principios del siglo XIII por el conde de Foix, Roger Bernardo. En el siglo XV se construyó la tercera torre, la redonda, completando así las fortificaciones.

Foix tenía un papel militar debido a su posición estratégica en la frontera franco-aragonesa. Sin embargo, bajo el reinado francés de Enrique IV (Enrique de Navarra), el condado de Foix fue incorporado a la corona francesa.

La parte visitable del castillo es una estancia central y dos torres. La tercera torre no se puede visitar.

Por la parte exterior del castillo (foto inferior), accesible justo en el lado opuesto al de la foto superior, tenéis otra panorámica del castillo. Además, hay montada una especie de caja para llevar mercancías del pueblo en la parte inferior, al castillo, en la parte superior. En la foto puede verse en la esquina inferior derecha.

Muralla del Castillo de Foix, con el pueblo al fondo.

En la foto superior os he puesto la entrada principal (izquierda) a donde se llega después de pasar por el tiro al arco, una de las torres visitable (centro), y otra torre (derecha) no visitable (pero la foto está hecha desde una que sí lo es).

En la foto superior se pueden ver las tres torres. La primera donde está tomada la foto, la segunda en la mitad,  la tercera, que es la que está cerrada al público, al fondo.

En la parte central de la foto de arriba tenéis una maqueta de la construcción de una torre, y en la foto de la derecha, las escaleras que suben a una de las torres. Son estrechas, y en el caso de esta torre que aparece en la foto, están cubiertas por tablones de madera, ya que la piedra original está en mal estado.

Terminada la visita, nos vamos a comer a la autocaravana.  La predicción del tiempo es lluvia por la tarde. La verdad es que la mañana ha estado soleada y hemos podido disfrutar de la visita al castillo. Después de comer seguimos ruta hacia Peyrepertuse, pero haciendo alguna parada.

El paisaje es espectacular. Los distintos tonos de verdes son increíbles. En la foto no se aprecia tanto como era en la realidad.

 

Castillo de Puivert

En ruta hacia Peyrepertuse nos encontramos con el castillo de Puivert. Es tarde, y ni siquiera intentamos acercarnos para verlo. Sin embargo, paramos en un lago pequeño en un pueblo desde el que se ve el castillo. Es el lago de Puivert. Hay juegos de niños y viene bien una parada para estirar las piernas.

Las coordenadas del sitio son: N42.91630º y E2.04403º.

Este lago tiene delimitada una zona para el baño, con una profundidad máxima de 2 metros. Justo al lado hay un camping donde poder disfrutar de este entorno. En verano tiene que estar bastante bien este sitio.

Eso sí, en las zonas de párking no permiten la pernocta de autocaravanas. Pero bueno, tenéis el camping al lado.

En el plano podéis ver un poco la estructura que tiene la zona. Si alguien va en verano que me diga cómo está de gente. Yo creo que como es un sitio pequeño, y los castillos cátaros principales están más lejos, supongo que no es un sitio que se encuentre masificado.

La verdad es que tiene buena pinta.

Bueno, el caso es que nos vamos de allí porque empezó a llover. Nos metemos en la autocaravana, merendamos, y seguimos camino hacia Peyrepertuse. A medida que nos acercamos las nubes se van volviendo cada vez más negras. Pero el camino es bestial. Atravesamos un desfiladero. Es el primero que atravesamos con la autocaravana.

Un paisaje tremendo. Me encantó esta parte del camino. Además, no había mucho tráfico. Es lunes, y además pasadas las 18:00 horas. Eso quiere decir que la gente, por estos lares, ya está en sus casas.

 

Castillo de Puilaurens

En ruta nos encontramos con el primero de los castillos cátaros más imponentes, el castillo de Puilaurens.

Como veis en la miniatura de la foto, el navegador nos avisa de que por las dimensiones de nuestra autocaravana, no vamos a poder pasar por culpa de una restricción de altura a 2,90 metros. Nosotros llegamos a los 3,30 aprox., por la capuchina. De todos modos, el castillo está cerrado a esas horas, y está demasiado lejos para ir andando con los niños, y con el tiempo que hace, además.

En la foto, podéis ver el castillo en lo alto de la montaña, camuflado por las piedras, pero se aprecia su muralla y las torres laterales.

A finales del siglo X, Puilaurens pertenecía a la abadía de San Miguel de Cuixá. Este castillo ofrecía cierta seguridad en la época en que había disputas entre la corona francesa y la corona de Aragón. En 1162 el castillo entró en la esfera de influencia aragonesa. En 1255, Quéribus cae y Puilarens entra a formar parte de los dominios franceses. En 1258, después del tratado de Corbeil, por el que Aragón cedía a Francia todas las tierras situadas en el norte del Agly, San Luis y Felipe el Atrevido ordenaron reforzar las fortificaciones del castillo. Este castillo, junto con el de Aguilar, Quéribus, Peyrepertuse y el de Termes, pasaron a formar parte de la línea de defensa francesa, llamada “los 5 hijos de Carcasona”.

En 1635, Puilaurens estaba ocupado por tropas españolas, pero en 1659, después del tratado de los Pirineos, que desplazó la frontera entre Francia y España del Agly a la línea de la cresta de los Pirineos, el castillo perdió totalmente su importancia estratégica, así que fue transformado en prisión. Pero poco a poco, fue abandonado a merced del viento y las inclemencias del tiempo, y su paso sin tregua.

El castillo de Puilarens se alza a 697 metros de altitud sobre el valle del Boulzane. Está rodeado de montañas repletas de coníferas, y su acceso, como ya os he comentado antes, no está preparado para ir con niños pequeños. Al menos, por lo que he leído sobre el tema, porque ya os digo que no nos fue posible avanzar más que desde donde hicimos la foto.

Seguimos ruta hacia Peyrepertuse, pero se hace tarde y hay que buscar un sitio donde pernoctar. Lo cierto es que en Internet dice que se puede pernoctar en el párking de Quéribus. Intentamos subir, pero está cayendo una tromba de agua bastante intensa, y decidimos dar media vuelta y alejarnos un poco de la tormenta, buscando un sitio en el valle.

Después de unos kilómetros de búsqueda de un sitio adecuado, llegamos a un pueblo que se llama Estagel. Nos quedamos a dormir en el párking de un parque en N42.77439º y E2.70089º.

A posteriori, como veremos más adelante, veremos que la decisión que hemos tomado es correctísima. La subida a Quéribus, que se ve antes que Peyrepertuse, da un poco de vértigo, y el párking del castillo está en pendiente. Luego es impracticable para dormir. Y no quiero ni pensar la noche que habríamos tenido entre la pedazo de tromba de agua que cayó, y el fuerte viento de la zona.

La noche en el párking fue tranquila.

 

El castillo de Quéribus

Amanece con cierto sol y alguna que otra nube. No llueve, y se agradece. Así que desandamos los pocos kilómetros que hicimos ayer buscando sitio para dormir, y nos dirigimos a Quéribus.

Con los viñedos en primer plano, y las montañas en segundo, es fácil que a uno se le pase la ubicación del castillo, si no se está buscando. La subida hacia el castillo es por una carretera con precipicio a la derecha. Esto significa que si vas en autocaravana, que todo se ve un poco más alto, la verdad es que da un poco de vértigo. La carretera no es mala. Sólo es eso, algo de vértigo al ver tan cerca el precipicio.

Esta carretera termina en un aparcamiento, pero se puede subir con la autocaravana hasta la taquilla, y te ahorras bastante recorrido. Como yo no tenía claro que se pudiera subir, ya que el camino era más estrecho y empinado, y tampoco sabía si arriba se podría dar la vuelta, me adelanté a pie un tramo para comprobarlo. Cuando ya llevaba un pequeño trecho recorrido apareció un coche con una pareja de Barcelona. Les paré y hablé con ellos, por si acaso sabían si arriba se podía dar la vuelta, y muy amablemente se ofrecieron a llamarme al móvil cuando hubieran subido para contarme cómo estaba todo. Y así fue como decidimos subir con la autocaravana hasta arriba. Lo cierto es que no quería encontrarme con una sorpresa, como ya nos ha pasado alguna vez en algún viaje.

Así que, podéis subir perfectamente. El camino es un poco empinado, pero se sube bien. Hay una curva un poco más cerrada, pero con buena visibilidad.

Para ir al castillo de Quéribus, y al de Peyrepertuse, hay que buscar el pueblo de Cucugnan. Quéribus se encuentra a unos 3 km. de Cucugnan. Quéribus está construido sobre un pico rocoso de 728 metros de altura. Desde esta posición, domina la Laguna de Maury y la llanura del Rosellón. Desde Quéribus se puede divisar Peyrepertuse, y viceversa.

La primera vez que se tiene noción  de que el castillo es mencionado es en 1020, en el testamento del conde de Besalú, en el que el castillo aparece nombrado como Cherbucio. Un siglo después, Quéribus entró en la esfera de influencia del condado de Barcelona.

El sitio de Quéribus se produjo en mayo de 1255, y el castillo se rindió 3 semanas más tarde. Quéribus fue el último bastión cátaro en caer a manos de los cruzados. Quéribus se convirtió entonces en fortaleza real francesa, tal y como lo estableció el tratado de Corbeil en 1258. Fue entonces cuando se reforzó todavía más, como parte de la línea defensiva del sur del reino de Francia.

En la foto superior, en la miniatura, se puede ver dónde estamos aparcados en el aparcamiento. Este es el sitio donde dicen que se puede pernoctar. La verdad es que tiene pendiente, y hace viento. No es el mejor lugar para pasar una noche tranquila. Quizás en verano, en un buen día.

Desde el aparcamiento al castillo hay una caminata a través de una senda de tierra de alrededor de media hora. Si vas sin niños tardarás menos. 🙂

En la foto superior, en la derecha, tenemos la bóveda ojival que se supone que es la capilla de San Luis.

En la foto inferior se puede ver el castillo de Peyrepertuse desde Quéribus. Hay que reconocer que la vista desde el castillo ofrece una ventaja estratégica para la defensa de los valles que lo rodean.

En la siguiente foto se puede ver el aparcamiento donde hemos dejado la autocaravana.

En la foto inferior se ve el acceso hacia lo que seguramente era la capilla de San Luis. La bóveda de la sala reposa sobre un pilar único que se abre en 8 nervaduras y 4 cruzados de ojivas.

Como dato curioso en la visita, en la sala había muchas personas calladas, quietas, o de pie, o sentadas, que parecían como meditar.

La fecha de construcción de esta sala no se ha establecido formalmente, pero no se excluye que haya sido contemporánea a la ocupación del castillo por parte de los cátaros.

Para terminar este apartado del castillo de Quéribus os hablaré de la “Casemate” y la “Caponnière”. La caponnière era el passillo que llevaba a la casemate. La casemate era una pequeña sala de defensa, en la roca, bajo la torre, para vigilar. He encontrado en internet una vista 3D de esta parte, y os la dejo aquí. El acceso es algo complicado, ya que el suelo está mal conservado y se puede decir que no hay escaleras. En un momento determinado hay que agacharse para pasar, pero es sólo el paso. Pero si no te gustan los sitios cerrados, no bajes.

Al terminar la visita, nos dirigimos al castillo de Peyrepertuse.

 

Castillo de Peyrepertuse

Para subir al castillo de Peyrepertuse, desgraciadamente no podemos hacerlo con la autocaravana, ya que está prohibido pasar a vehículos de más de 7 metros. Debe de ser por las curvas que tiene el recorrido, y porque la explanada superior, si está llena de coches, hace que sea complicado dar la vuelta.

Así que dejamos la autocaravana en el aparcamiento que hay algo más abajo, y que está destinado tanto a autobuses como a autocaravanas.

Para subir, lo hacemos por una senda que atraviesa la montaña. Es algo empinada, pero ahorramos un tiempo. La otra opción es ir por la carretera. Para bajar, tomamos esa opción. En la foto inferior podéis ver la silueta del castillo, perfectamente camuflada con el entorno.

Ahora bien, si lleváis carritos de niños olvidáos de llevarlos. Mejor en una mochila. Pero vamos, ni en este, ni en los otros castillos. Estas fotos están tomadas desde la senda que cogimos para subir, en lugar de hacerlo por la carretera.

El castillo está como a 40 minutos de caminata, o incluso 50. Si no lleváis niños, lo podréis hacer en una media hora.

La silueta del castillo recuerda al casco de un barco, y mide más de 300 metros de este a oeste, tiene una anchura máxima de 70 metros, y se eleva sobre una cresta de alrededor de 800 metros de altitud.

Pasada la taquilla, todavía tendréis otro trecho hasta llegar al castillo. Y no está precisamente asfaltado. En la foto inferior podéis un tramo con cierta complicación. Hay piedras que han caído en medio de la senda, y para personas mayores, la hace un poco complicada.

Quiero señalar que antes de ir, me documenté sobre los castillos en internet, y no encontraba precisamente esta información que os doy en el blog. Si vas con niños a subir una montaña para ver un castillo, quieres saber cómo será el camino, porque mi hijo pequeño, cuando hacemos este viaje, no llega a 4 años. Mi recomendación es que al menos tengan 6. Se cansan menos, no hay que cogerles en brazos, y además disfrutan por esos caminos. Pero este blog, AutocaravanaConHijos.com, es el primero donde vas a ver este tipo de información, sobre las sendas y los accesos. Otra cosa que me preocupaba eran las carreteras para ir con la autocaravana. La nuestra mide unos 7,30 metros, y con una altura de 3,30 metros. Eso hace que no podamos pasar por todos los sitios. Y esa info tampoco la encontré en ningún sitio. Y por eso me gusta darla a mí.

La ocupación del lugar se remonta a épocas romanas. La primera mención del castillo data del año 842.

El castillo albergó a cátaros y a faidits hasta 1240.

Peyrepertuse se rindió después de 3 días de sitio, el 16 de noviembre de 1240. Esta rendición hizo que la fortaleza entrase en el sistema defensivo de la frontera pirenaica. Durante el reinado de Felipe el Atrevido se construyeron el castillo de San Jordi, localizado en la parte oeste del conjunto, y la escalera tallada en la roca que conduce a él.

Hasta la época de la Rovolución Francesa hubo una guarnición en el castillo.

El castillo parece inaccesible. La senda es en algunos tramos complicada para el visitante. Podemos imaginar cómo sería en aquellas épocas: los hombres tenían que avanzar en fila india.

El 1240 los capetos reforzaron considerablemente la fortaleza. Peyrepertuse formó parte de “los 5 hijos de la Carcasona”, que era la línea defensiva en la frontera de Francia y España.

En la foto superior, la foto del centro corresponde a la Iglesia de Santa María. Al igual que la foto central de la composición inferior, donde se puede observar el antiguo pórtico de la Iglesia, tapiado, a la izquierda de la cisterna, que es esa sala donde se recogía el agua y cuyos muros se ven semi destruidos.

Saliendo de esta primera zona del castillo, nos dirigimos hacia el de San Jordi. Echando un vistazo hacia atrás, tomo la foto de abajo.

La subida al castillo no es sencilla, como dije antes, y hay que tener mucho cuidado con los niños. Las escaleras que suben a San Jordi son resbaladizas, y una caída puede llegar a ser fatal. Aunque el castillo parezca que está asentado en un terreno mayor que el de Quèribus, y que es, por decirlo de alguna forma, con desnivel más suave, lo cierto es que como alguien se caiga por la pendiente, no se yo si llegará vivo abajo.

Con esto no quiero meter miedo, porque tampoco es para tanto, pero es mejor tener a los niños controlados. El problema es que una racha de viento los puede hacer caer.

Bueno, pues vamos allá. La foto inferior es hacia dónde nos dirigimos, a la parte del castillo de San Jordi. Justo en esta parte que aparece en la foto, tenemos una explanada en el terreno. Y debajo de los muros que aparecen en la derecha, hay una oquedad.

Los muros de la derecha de la foto superior son los que aparecen en la foto inferior.

Nos acercamos a las escaleras talladas en la piedra. La foto de abajo está tomada desde su base.

Comenzamos a subir las escaleras. Son unas cuántas. Y aunque se vea que hay una valla de madera, no hay que perder de vista, y lo digo mil veces, los niños. Hay mucho viento.

Ya arriba, nos encontramos con otras estancias y otra torre.

Nos dirigimos hacia la torre, donde se pueden tomar fotos como las que tenéis abajo.

Desde aquí también puede verse el castillo de Quèribus. Y las vistas de los valles que rodean al castillo, pues ya lo veis en las fotos, impresionantes.

Para terminar el apartado de este castillo, os dejo una foto de la maqueta que había en la tienda de recuerdos.

Después de esta visita, volvemos a la autocaravana a comer. Hemos logrado lo impensable. Hemos visto los dos castillos más importantes en un sólo día, y por la mañana. Bien es verdad que comemos tarde.

Bueno, pues a la salida nos dirigimos a Villerouge-Termenès. También hay un castillo.

 

Castillo de Villerouge-Termenès

Cuando llegamos a este pueblo, es tarde. Bueno, son las 19:00 horas, y es la hora en que cierran todos los sitios, así que lo que hacemos es dejar la autocaravana en el aparcamiento del pueblo, y damos un paseo para ver el castillo y sus alrededores.

El castillo de Villerouge-Termenès tiene torres redondeadas almenadas en sus cuatro esquinas. Es un típico ejemplo de castillo medieval. Es una pena no haber podido entrar a hacer la visita, porque está tematizado, y tiene una animación audiovisual permanente.

Cada año, durante “l’estival médiéval” los habitantes del pueblo recrean la vida en aquellos siglos.

La calle que se ve en la foto superior no es una calle privada. No todas son así, sólo un par de ellas. Pero es un pueblo tranquilo. En la foto de abajo, lo que parece el bar del pueblo.

Y e la foto inferior, el bar de la foto de arriba, tomada desde el castillo. Al castillo, aunque esté cerrado se puede entrar a su patio.

Terminada la visita a este tranquilo pueblo, nos dirigimos hacia Carcasona. Necesitamos repostar GLP (en francés GPL). Hay gasolineras en Carcasona, pero cuando llegamos, todas están en modo automático (pago con tarjeta y sin gente que atienda), y los surtidores de GLP están cerrados. Así que decidimos meternos en la autopista de pago, y rellenar en la primera que tenga GLP.

Ya que nos alejamos un poco de Carcasona, decidimos quedarnos a dormir un poco más allá todavía, porque hemos visto que hay un área que tiene buena pinta en un pueblo que se llama Fanjeaux. Así que, después de pagar en la A61 el GLP a precio de oro, nos vamos a ese área.

Pasamos la noche bastante tranquilos.

Parece ser que el pueblo también tiene su historia. Los romanos erigieron aquí un templo dedicado a Júpiter (Fanum Jovis) y que fue el que dio nombre al pueblo.

Además, en este pueblo se habían establecido a finales del siglo XII comunidades cátaras que trabajaban en talleres de tejido y teñido.

En 1206, Domingo de Guzmán escogió la ciudad como punto central de su campaña de predicación para atacar la herejía. En 1209, Simón de Montfort atacaba la ciudad con sus cruzados. Cuando los habitantes vieron que llegaban los cruzados, huyeron.

No quedan restos ni del castillo medieval, ni de las fortificaciones.

Como dato curioso, en 1215, ante el desarrollo de la herejía, Domingo de Guzmán fundó la orden de los dominicos. En 1233 el papa Gregorio IX otorgó a esta orden el mando del tribunal de la inquisición.

Es muy curioso como vamos viajando y entre las diferentes poblaciones se mezclan los nombres de personajes históricos, de órdenes religiosas, de herejías, de cruzadas… Fueron tiempos convulsos y peligrosos. Las fronteras se creaban y se destruían. Los hermanos y primos vivían a ambos lados de las fronteras. Se pedían auxilio entre ellos. Unos iban, otros venían. Los reinos de Aragón, Navarra y Francia se mezclan en el mismo terreno que hoy estamos pisando, y que está bañado con sangre de guerras, de cruzadas, de herejías, de disputas, y de milagros, como el de Domingo de Guzmán, que dicen que el papel donde defendía los argumentos católicos frente a los cátaros, fue echado hasta 3 veces a las llamas y no se quemó, y que incluso se pegó a una viga del techo y que la viga si se quemó parcialemente. La leyenda cuenta que la viga medio consumida está empotrada en el muro de la Iglesia de Fanjeaux.

Nosotros salimos de esa ciudad y nos dirigimos a Carcasona.

 

Carcassonne – Carcasona

El día está soleado, así que tendremos una buena visita. Al llegar, damos unas vueltas buscando un aparcamiento. Logramos uno perfecto, al lado del río, y sin pagar. Había allí una pareja de italianos que volvían a su tierra, también en autocaravana.

Pero resulta que había un personaje a unas decenas de metros, como chillando por el teléfono móvil, aunque hablaba solo, y con mala pinta, la verdad. Esperamos un poco a ver si se iba, pero iba de aquí para allá dando la nota. Al final, decidí seguir la máxima que tengo desde que salimos en autocaravana, y es la de no dejarla en sitios donde parezca que pudiera haber un mínimo riesgo.

Decidimos salir de allí y aparcar en el aparcamiento de pago que hay a la entrada de la puerta principal de la cité. Había más autocaravanas, y unos cuántos autobuses. Por lo menos, el vehículo no se quedaría solo. Eso sí, tuvimos que pagar 9 euros por las 5 horas que nos duró la visita. Pero merece la pena por no sentirte intranquilo.

El aparcamiento está al lado de la entrada principal de la cité, que es la que os muestro es la foto superior.

En la foto inferior os dejo la entrada (en el centro), y dos calles del interior de la ciudad amurallada, pero de acceso libre. La parte de pago es la del castillo. Pero cualquiera se puede dar una vuelta por las calles de Carcassonne y comer en alguno de sus bares.

Abajo podemos ver la entrada (de pago) al castillo y a las murallas.

Vimos el castillo y las murallas en tiempo récord. Cerraban en una hora.

Abajo os dejo la foto de la maqueta de la ciudad.

En la foto superior podemos ver el pueblo desde el castillo, y en la inferior partes del castillo y las murallas.

Hay zonas privadas a las que no está permitido el acceso, como la que os muestro en la foto inferior, que está tomada desde la muralla.

En otra foto que os he puesto, y en la de abajo, podéis ver esas pinturas amarillas, que vistas desde un punto de la ciudad, forman unos círculos concéntricos.

La obra fue realizada por un artista suizo llamado Ticino Felice Varini y el motivo de ella es de la celebración del 20 aniversario de la entrada de Carcassonne en la UNESCO como ciudad Patrimonio de la Humanidad. La obra estará expuesta hasta septiembre de 2018.

Personalmente, lo veo una excentricidad, y le quita todo el aire medieval a la ciudad. Para hacer las fotos hay que buscar mucho para que no salgan las pinturas amarillas, pero os he querido dejar esta, a modo de prueba gráfica.

Como os decía antes, desde la muralla se ve lo que podéis observar en las dos fotos inferiores. Es como un restaurante, no se si para eventos o para qué, y tampoco se si hay alguna parte dedicada a hotel, como los hay en Saint Michel. Pero la verdad es que estaría genial poder alojarse en un sitio así.

Os dejo ahora unas fotos más de la ciudad.

Arriba, al fondo, se puede ver la Catedral de Carcassonne.

Al terminar, dimos un pequeño paseo por la cité y les compramos unos juguetes recuerdos a lo niños.

Por la tarde, seguimos camino hacia Castelnaudary. Dormimos en un área de pago, con electricidad, que siempre viene bien para cargar a tope las baterías después de unos días sin hacerlo.

 

Castelnaudary

En este pueblo hay varios sitios para dormir, en plan de párking libre donde permiten la pernocta, pero preferimos quedarnos en el área por estar un poco más protegidos del ruido del tráfico, y por tener electricidad, y poder usar el secador de pelo sin restricciones.

Castelnaudary es un pueblo normalito, pero con historia cátara, también. Pero elegimos venir aquí porque queríamos hacer una excursión en barco por el Canal de Midi, que lo atraviesa.

El tiempo no fue con nosotros, y la predicción era de lluvia para la tarde, y con esta predicción ni barco turístico ni barcas de alquiler. Una pena. Desde Carcassonne también se pueden hacer excursiones, por si las queréis hacer y llegáis a tiempo.

En el Canal de Midi se pueden ver auténticas viviendas flotantes. Hay barcos que se alquilan para las vacaciones, pero el de la foto inferior, ya se puede ver su tamaño. Ahí no te falta de nada.

 

Terminando el viaje cátaro

Desde Castelnauday nos dirigimos hacia Toulouse. Estamos cansados del agua, del viento y del frío, y decidimos dejar el mundo cátaro atrás para pasar los días que nos quedan de puente en Las Landas.

Bordear Toulouse nos costó 1h 30′. Pillamos la hora punta de salida de los franceses del trabajo, y el tráfico era infernal. Así que no llegamos a Las Landas en esa tarde, y preferimos quedarnos a dormir en un área de una población pequeña que buscamos en la app, y que está al borde de un lago con ocas. La dirección es N43.63021º y E0.86957º. Está a las afueras del pueblo. Es pequeña y está bien.

Al día siguiente nos dirigimos a nuestro querido Parentis-en-born. Ese pueblo tiene algo que me apasiona y no logro saber qué es. No se si es que es pequeño, no se si es que el lago me gusta, no se si es la tranquilidad que se respira, no se… Hay algo que se me mueve en el corazón cada vez que regreso a Parentis. Bueno, a Parentis y a Biscarrosse.

Paseamos un rato por el lago, mientras los niños jugan un poco en la arena, y acaban mojándose un poco los pantalones…

Luego vamos al pueblo, a la plaza central, para que corran con el patinete y la moto que llevamos con nosotros en la autocaravana. Así que más felices que una perdiz.

Desde aquí hicimos más cosas en este viaje. Esa noche la pasamos en un área, más al sur de Parentis, camino ya de la frontera, para ir acortando el camino del vuelta, en N44.03941º y O0.90987º. Un descubrimiento, este área. Me la apunto para los viajes en que vayamos mal de tiempo y no podamos subir más, o estemos de regreso ya. Es de hierba, muy amplia, y muy tranquila. Bueno, el tren debe de estar cerca, porque le oímos un par de veces, aunque era más tirando a la mañana.

Pasamos un día más en el cámping Yelloh Village, en Labenne. Hice un post sobre él.  Aunque los últimos años este cámping ha ido a peor, y es por la gente que va allí. Esta vez no me ha gustado mucho, la verdad. Y aunque los niños están encantados con él, porque no ven lo que yo veo, como la falta de educación de las personas que van allí, pues dudo que volvamos a ir a no ser que cambien mucho las cosas. En Instagram he dejado una historia sobre lo que pasó en el cámping, pero no voy a darle más cancha en la web.

 

Resumiendo…

Ha sido un viaje bueno. Hemos visitado una cueva, donde hemos podido coger un barco y un tren, hemos reparado una gotera, hemos subido montañas para visitar los mejores castillos cátaros y hemos revivido aquella época con las historias de esos años, nos ha caído todo el agua del mundo (incluso dentro de la cueva.. jajajaja..), y sin embargo hemos tenido muy buena suerte en las visitas centrales del viaje. Hemos visitado la ciudad medieval de Carcassonne, hemos paseado por la rivera del Canal de Midi y por un lago, hemos disfrutado un par de horas en el pueblo que llevo dentro de mi corazón, y sigo sin saber por qué, y ahora que termino este post, os puedo decir que ha sido una experiencia magnífica el haber pisado las piedras que tanta historia medieval tienen, y por las que españoles y franceses lucharon, y que además, dieron como resultado una cruzada que terminó, con el tiempo, en el establecimiento de la actual frontera de España con Francia.

A mi hijo mayor ya se le van quedando los nombres de los sitios. Al principio, parecía que Francia era como otra ciudad donde de repente aparecíamos al desmontar del vehículo. Ahora ya conoce muchas partes de Francia, nuestro vecino, conoce algunas de sus palabras, como los saludos, y es consciente de que su cultura es diferente a la nuestra, dando como resultado otra forma de comportarse en las mismas situaciones. A veces me dan ganas de llevarle a clases de francés en lugar de clases de inglés, porque le veo cómo lee los carteles, cómo pregunta por las cosas, y cómo se despierta su interés poco a poco. Incluso ha intentado alguna comunicación con niños franceses, pero el idioma es un muro muy potente. Como a todos los niños, le encanta coger papeles en las oficinas de turismo, pero él luego los mira y dice “mira, aquí hemos estado”, o “este es castillo de Quèribus”. Cuando cogemos un mapa, él lleva otro, y va intentando guiarse en la ciudad. También en los planos de carreteras, más generales, le digo el sitio de destino, y él va viendo la ruta que vamos a seguir, lo que se tarda, por dónde vamos a pasar…

Como digo, ha sido un viaje bueno. Viajar en autocaravana nos ofrece muchas posibilidades que el coche no nos da. Aunque a veces echemos de menos el coche para ir a sitios a los que con nuestra AC no podemos llegar por culpa de sus dimensiones. Pero son pocos, y siempre hay otros medios. Es cuestión de organizarse.

¡¡ Nos vemos en el siguiente post !!

Deja un comentario