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Museo Nacional de Ciencias Naturales

Ir de museos con los niños es un buen plan cuando el tiempo no acompaña mucho. En esta ocasión os voy a hablar del Museo Nacional de Ciencias Naturales, que está en Madrid, exactamente en la calle de José Gutiérrez Abascal, 2. Los niños de hasta 3 años no pagan entrada. Los de 4 a 16 años pagana 3,50 euros, los demás, pagan 7 euros.

El museo está dividido en dos edificios. En el primero de ellos, donde se compran las entradas, hay otras exposiciones de las que no hablaré en este post, ya que son temporales. En el segundo de ellos está la parte de minerales, fósiles, evolución humana y dinosaurios.

Museo Nacional de Ciencias Naturales

El párking de al lado del museo es de pago, zona azul. Si vas en fin de semana no vas a tener problemas en encontrar sitio.

Empezamos la visita por el primer edificio, como os decía, donde se compran las entradas.

Antes de pasar los tornos nos encontramos con un oso, a modo de muestra de lo que vamos a ver dentro del museo: montones de animales disecados.

La visita a los dos edificios entre una hora y media y dos horas, si veis el audiovisual del segundo edificio.

Si queréis ir leyendo los numerosos carteles que tiene el museo, echad otra hora más. Pero si vais con niños, seguramente no los leeréis todos, o no podréis… 🙂

Con las entradas podéis coger un par de panfletos con el mapa del museo, aunque el itinerario es claro. El primer edificio tiene la planta por la que entras, y otra más abajo. El nivel superior es una galería desde la que se ve el museo por arriba. Es interesante subir, porque como ya veremos más adelante hay un esqueleto de ballena suspendido sobre las cabezas de los visitantes, pero como es tan grande se aprecia mejor desde cierta distancia, que es la que da la pasarela de la primera planta.

En la foto superior, abajo a la derecha, podéis ver un cráneo de un rinoceronte.

Como los animales expuestos están disecados, para preservarlos del polvo y de la gente, están metidos en vitrinas de cristal. Es complicado hacer fotos así, por los reflejos que causan los cristales. Yo os he puesto una amplia selección de las que me han salido mejor. Habría podido poner menos, pero quiero que cuando alguien lea este post se haga una idea bastante clara de lo que se encontrará en el museo.

Pero aunque veáis reflejos en las fotos, en vivo se ven bastante bien. Los cristales están limpios. Casi en cada esquina del museo hay un vigilante para que, entre otras cosas, los niños no corran ni golpeen los cristales. Quizás por eso esté tan limpio.

Bueno, comenzando la visita, os tengo que decir que una de las cosas que más me han llamado la atención del museo es que en una misma vitrina han expuesto diferentes animales de diferentes especies, con lo que podemos observar las diferencias de tamaños entre ellos. La foto superior es un ejemplo de ello.

Encontraréis tablas con las de la foto superior, con insectos disecados, por todos lados. Esta en concreto está dedicada a los escarabajos.

Os tengo que confesar que acostumbrado a ir a los zoos y ver a los animales vivos, la primera impresión de verlos así, las cabezas de los ciervos, cabras y demás en las paredes a modo de trofeos, y los demás animales disecados, se me hizo algo dura. Pero los museos están para hacer una labor divulgativa, y también investigadora. Y al final, guste o no, esta es una forma de formar a los jóvenes para que respeten a los animales. A fin de cuentas, no están expuestos en el salón de una casa de un particular.

Os he tenido que poner esta foto, porque en ella podemos ver al murciélago ratonero grande, y al dragón volador. Ambos especímenes curiosos.

Algunas vitrinas están tematizadas, como es el caso de la de la foto superior. Por la parte trasera se podía ver el nido de los pájaros por dentro, con las cámaras excavadas, los pasadizos, los huevos, etc.

Para seros sinceros, no me leí ni los carteles explicativos ni el folleto del que os hablé antes (aunque me temo que era un mero plano). Y ojo, que en los carteles tenéis mucha información sobre los animales que estamos viendo. Pero los niños mandan, y les dejamos ir investigando aquello que les gusta. En nuestro caso, esta vitrina le gustó mucho a nuestro hijo pequeño.

Encontraréis varios ejemplares de aves, y entre ellas unos cuántos búhos y lechuzas.

Algunos en vitrinas tematizadas, y otros no tanto, pero siempre increíbles.

Aunque tengo que reconocer, que por lo que os he comentado antes, algunas fotos, y esta es una de ellas, no hacen justicia al expositor, pero se hace lo que se puede. 🙂

¿Sabéis cuál es la principal diferencia entre los búhos y las lechuzas?

Pues muy simple. Las plumas alzadas simulando orejas son propias de los búhos. Hay otras diferencias, como que las lechuzas suelen ser más pequeñas en envergadura y en altura que los búhos.

Por lo tanto, ¿podríais decirme si en la foto estamos viendo un búho o una lechuza? Seguro que sí 🙂

De cualquier modo, estas aves nocturnas siempre llaman la atención por su belleza y su porte.

 

En la foto superior podemos ver al zorro.

En la foto superior podemos ver un pangolín, que es un mamífero con cuerpo alargado y protegido por escamas córneas, duras, y que puede enrollarse como una bola cuando se encuentra en peligro. Como habréis podido adivinar, con ese hocico, su dieta es base de hormigas y termitas. Detecta un hormiguero o un termitero, y con las potentes garras que tiene, lo destroza, lo abre, y los insectos salen a defenderse. No tienen nada que hacer contra su coraza. Se va cuando se queda saciado. Vive en Asia y en África.

En la foto superior podemos ver a un elefante africano, con sus imponentes colmillos. Al fondo podéis ver una de esas vitrinas de las que os hablaba antes, conteniendo diferentes animales, de forma que es impresionante ver sus tamaños relativos.

Cuando los ves en los documentales, igual no te haces una idea de su tamaño, pero esta forma de verlos te hace apreciar sus tamaños.

En el museo podremos ver varios peces grandes, como el de la foto superior, que es un arapaima, un pez de agua dulce que tiene su hábitat en el río Amazonas.

Podréis encontrar muchos esqueletos en el museo. Pero os traigo la foto de uno muy especial. A ver si lográis adivinar de qué animal se trata antes de seguir leyendo.

Como pista os diré que no se trata de un dinosaurio, aunque lo parece, ¿verdad?

En realidad es el esqueleto de un canguro.

Continuamos la visita al museo, y no podían faltar los grandes felinos.

También hay varios ejemplares de linces y de jinetas, aunque esas fotos no las dejo aquí porque no salieron del todo bien. Los reflejos.

En la foto superior podemos ver un ejemplar de un calamar gigante impresionante. Una vitrina enorme expone a este animal en toda su envergadura.

Siguiendo con nuestra visita, en la foto superior podemos ver al rebeco en una vitrina tematizada. En España los podemos encontrar en los Pirineos y en la Cordillera Cantábrica.

Aunque parezca que no llevo orden con las fotos, realmente estoy llevando el orden de la exposición del museo. En la foto superior podemos ver de nuevo otra vitrina tematizada con una manada de lobos.

En la imagen inferior os dejo un foto de una vitrina con buitres y águilas.

Y en la foto de arriba, el mapache, un mamífero carnívoro de más o menos un metro de longitud incluyendo la cola. Este animal es nocturno.

En la foto de abajo podéis ver un calendario con el ciclo de nacimientos de un montón de insectos. Podemos ver cómo en invierno sólo están presentes algunas pocas especies. Me pareció una cosa curiosa este expositor, y por eso os lo dejo aquí.

En la foto de abajo, unos animales que estamos acostumbrados a verlos, por desgracia, atropellados en las carreteras secundarias: los erizos.

Yo he tenido la suerte de ver algunos en libertad, en el campo, y son súper chulos. Si tenéis un chalet y alguna vez veis alguno en vuestra parcela, os recomiendo no asustarlos, no agobiarlos, dejadlos a su aire, porque son unos estupendos depredadores de otros insectos, y servirán de control de plagas natural en vuestra parcela.

En la foto superior tenemos la ardilla roja. ¿Quién no ha visto corretear alguna vez a estos divertidos roedores?

Yo, la última que he visto, ha sido en Calpe, Alicante. ¡¡ Una ardilla en la playa !!

En la foto de arriba, podemos ver otra vitrina tematizada con un par de águilas que acaban de dar caza a un conejo.

Os tengo que decir que no todas las vitrinas están tematizadas. Parece que es así, porque sólo os pongo fotos de ellas 🙂 pero bueno, es que estas fotos son más chulas que las otras.

Nos vamos en dirección a la planta inferior. En el camino nos encontramos dos vitrinas. Una la de la foto superior, y la otra la de la foto inferior.

La sala de la planta inferior es una sala pequeña, en comparación con el museo, a la que se baja mediante una rampa. En las paredes de la rampa tenemos lo que podemos ver abajo, una colección de reptiles impresionante. Además, todos puestos así, en la pared, impresiona todavía más.

En la parte central de la sala encontramos estos esqueletos humanos junto a varios animales disecados. Hombre y mujer, Adán y Eva. Eva con la manzana en la mano. El Jardín del Edén.

En la foto superior un esqueleto de elefante.

Hay más cosas en esta sala, pero las fotos, de nuevo no han salido bien, al igual que la foto inferior, que sin embargo he querido subir al blog, porque es la otra parte de la rampa. Ahora no hay reptiles sino cabezas de animales. Tal vez pueda parecer esto un poco macabro. De hecho, tengo una sensación agridulce. Por una parte, me duele ver así a los animales, y por otra, la estampa es una mezcla de, como he dicho antes, algo macabro con una belleza que proviene de los animales en sí. Algo extraño.

Entiendo la labor de los museos, pero no puedo evitar no sentirme bien al ver todo esto junto en un solo muro. Aunque la idea es la misma, sin embargo, al ver los animales disecados en vitrinas no me da tanto reparo como el ver las cabezas en modo trofeo en la pared. Lo primero puedes entender que tenga fines educativos, divulgativos, y lo segundo me recuerda a una cabaña de cazadores furtivos, o no furtivos, da igual.

Tampoco sabemos de dónde han salido las cabezas. Animales enfermos que hayan sido sacrificados, trofeos que hayan sido decomisados, no se… Se me hace muy cuesta arriba pensar en que esos animales hayan sido cazados para este fin, si esos animales estaban en libertad o sanos aunque sea en un zoo.

Intentaré averiguar sobre este tema, y os lo contaré.

Esta foto de una tortuga, la hice subiendo a la planta superior de la exposición, donde está la pasarela desde la que se puede ver la nave central del museo. Como no hay referencias al lado de la tortuga, no se puede apreciar el tamaño del animal, pero os diré que es más o menos como una persona. Es impresionante.

Una vez en la pasarela de la planta superior, podemos contemplar el esqueleto de la ballena con otro prisma. Es impresionante. Y vuelvo a repetir la palabra, pero es que es lo que es. Si os dais cuenta, el esqueleto de las aletas de la ballena está formado por huesos como los de los dedos.

He salido algo desenfocado 🙂 pero este es un buen sitio para la foto de recuerdo.

Bajamos de nuevo a la planta baja, y nos dirigimos a la salida. Hay algunas vitrinas más, pero os dejo una queme llamó la atención. La foto no le hace justicia, pero aquí tenemos al lobo ibérico.

Hace como 12 años tuve la ocasión de ver un par de ellos en la Sierra de Guadarrama, en mitad de la carretera, en una noche de invierno. Pasé a su lado, despacio, con el coche.

Salimos de este edificio, y nos vamos al que están los famosos dinosaurios, entre otras cosas.

En este edificio tenemos fósiles, evolución humana y meteoritos y minerales.

Os dejo unas fotos de los fósiles que podréis ver en el museo.

Algunos, como este de la foto superior, están realmente bien conservados.

Seguimos la exposición y llegamos a los dinosaurios. El que os dejo en la foto inferior está a la entrada del museo.

Y el que tenemos abajo nos da la bienvenida al entrar a la zona de la exposición.

Si esperáis encontrar reproducciones de dinosaurios, este no es el sitio. Si buscáis eso, tenéis algunos en Faunia, además de otros animales vivos. Podéis ver el post donde hablo sobre Faunia, que también es un buen plan con niños (y con buen tiempo), y también está en Madrid.

Volviendo al museo, lo que vamos a encontrar aquí son esqueletos de dinosaurios.

Los carteles identificativos nos dan datos sobre los individuos a los que pertenecían los esqueletos.

En la foto inferior podemos ver tres cráneos de tres diferentes dinosaurios.

Abajo, un elefante del Pleistoceno, el Elephas Antiquus. Este ejemplar fósil fue excavado en 1958 en la antigua estación de ferrocarril del Transfesa en Villaverde Bajo, Madrid. El montaje actual fue realizado con restos fósiles pertenecientes al menos a dos individuos distintos. Las defensas tienen una longitud aproximada de 2,5 metros y posee una altura de 4,5 metros. Este animal fue muy abundante durante el Pleistoceno en Europa.

La foto inferior me encanta. Unos pocos huesos puestos sobre la silueta en sombra de un animal, el Deinotherium Giganteum. Este animal podía alcanzar una altura de 3,5 metros. Aparece hace unos 17 millones de años y su extinción se produce hace unos 1,6 millones de años. Su estructura y tamaño es similar a los elefantes actuales. Se caracteriza por tener dos grandes defensas curvas sólo en la mandíbula.

Realmente, en la exposición tenemos dinosaurios y animales prehistóricos, que son los que os estoy mostrando ahora.

Subiendo al nivel superior por unas escaleras, y ya desde arriba, ni me había dado cuenta de lo que colgaba sobre nuestras cabezas, y que podéis ver en la foto inferior. Realmente el tamaña de este dinosaurio volador impresiona.

La zona superior nos da la posibilidad de ver los dinos desde su punto de vista, desde su altura.

Y entramos ahora en la parte dedicada a la evolución humana.

Al finalizar esta parte, entramos en la zona de los minerales y meteoritos.

Para darle un broche a la zona de los meteoritos, tenéis un audiovisual sobre el tema.

En la zona de los minerales nos encontramos piedras con diversas formas y colores que nos llaman la atención.

También podremos ver de dónde salen algunas piedras preciosas. En la foto de abajo podemos ver el material original y la piedra tratada. Cómo cambia la cosa, ¿verdad?

Abajo podemos ver oro.

 

Y hasta aquí la visita al museo. Ha sido una mañana divertida, aunque con una hora y media de visita, aproximadamente, más el corto paseo del coche al museo, el peque se quedó algo cansado. Vamos, que se durmió en su silla de coche, camino de vuelta a casa.

Pero me ha gustado la visita. Te hace pensar que el hombre es sólo un grano de arena más en la vida del planeta.

Como particularidad, os tengo que decir que había un par de pantallas de televisión con una cámara, en las que ponías unas tarjetas delante, y aparecían en la tele, mezclados con las imágenes reales, otras. La primera interacción tenía unos dinosaurios, y la segunda era sobre la evolución humana. Realmente era una especie de realidad aumentada vista en la TV.

Os cuento esto porque si bien la verdad es que para los adultos no supone más que una curiosidad, para los niños es todo un juego.

Y nada más. Nos vemos en el siguiente post.